
Llevaban años de espera, pero las últimas (casi) 15 horas del final se hicieron interminables. En las inmediaciones del Congreso en plena madrugada se conjugaban el cansancio, los nervios y la ansiedad de quienes aguardaban el resultado que cambiaría sus vidas por completo. Adentro, 33 senadores contra 27 (tres se abstuvieron) aprobaron la ley de matrimonio homosexual y afuera se desató la fiesta. Aplausos, abrazos, lágrimas de emoción y felicidad desentumecieron los cuerpos helados por el frío de los cientos de integrantes de la comunidad gay que celebraron en la plaza hasta que salió el sol.